jueves, 14 de julio de 2016

Dolor de alivio

Vislumbré la imagen de los dedos ahogados en el escarlato... 
Esta vez se prendió fuego. 
Fue Diablo, 
porque olvidé cómo bucear y aún así nadé entre mandíbulas y aletas. 
No alas, aletas. 
Entré en razón: ¡Claro! ¡Estoy muerta! 
¿Por qué soy una enferma si estoy muerta? 
Se perdió mientras caminaba el blanco. 
Ahora no encuentra. 
Soy huérfana de yo y huérfana de vos.



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