Dolor de alivio
Vislumbré la imagen de los dedos ahogados en el escarlato...
Esta vez se prendió fuego.
Fue Diablo,
porque olvidé cómo bucear y aún así nadé entre mandíbulas y aletas.
No alas, aletas.
Entré en razón: ¡Claro! ¡Estoy muerta!
¿Por qué soy una enferma si estoy muerta?
Se perdió mientras caminaba el blanco.
Ahora no encuentra.
